Quiero hacer una pequeña reflexión en público, una suerte de carta abierta sobre Resident Evil.
Quien bien me conoce sabe que soy fan de la saga de Capcom desde hace muchos años. Pero de la buena, de los videojuegos. Bueno, de todos menos el 4. Y el 5 que no he jugado pero ni ganas. Bueno, en realidad Resident Evil murió para mí con el 4 y su historia de mierda sin pies ni cabeza.
Pero no son los juegos de lo que quiero hablar. Yo he venido aquí a hablar de las películas. De la última en concreto. De esa abominación del celuloide llamada “Resident Evil: Afterlife”. Si ya la anterior era un sinsentido de balas y explosiones hiladas con una trama un poco chapucera, ésta la supera.
Quien no la haya visto, que no siga leyendo porque pienso destriparla de principio a fin. No se merece otra cosa. Aunque por otro lado si no la has visto no la vayas a ver ahora para poder leer lo que sigue, no quiero ser cómplice de este crimen audiovisual.
La película empieza ya con una pelea espectacular de no una, dos, sino tres Alice en la base de Umbrella en Tokyo. Los clones que se vieron al final de la anterior. Y sí, es todo tan mierda como se veía venir.
Luego de repente Alice sobrevive al piñazo en avión, ya sin superpoderes, y aparece en Alaska con una avioneta. Ni con toda la puta telekinesis del mundo podría haberlo hecho, pero da igual, sin poderes ni nada. A pelo. En Alaska recoge a Claire y de repente están en Los Ángeles con una panda de secundarios simplones y que se ve a la legua que van a durar poco. Y entonces, sorpresón: El monstruo del hacha.
Por lo que he leído es un monstruo tipo Némesis que sale en el juego Resident Evil 5 y me parece una soberana meada fuera de tiesto. ¿Qué hace un monstruo típico de la saga Silent Hill en Resident Evil? ¿El virus-T aparte de convertirte en zombie te mete clavos en la espalda, te pone un saco de tela en la cara y te da un hacha-guadaña gigante? Y si el monstruo en sí es un sinsentido lo es más que aguante un par de cargadores en la cabeza pero se la arranquen con un “escopetazo de monedas”. ¡VIVA EL PODER DEL DINERO!
Y ya no hablemos del barco y la base improvisada que tiene ahí nuestro inmortal, superpoderoso y poco carismático Wesker. Vaya personaje más mal aprovechado, pero bueno, la saga no destaca precisamente por la calidad del reparto. El barco y sus salas desproporcionadamente grandes, blancas y hi-tech típicas de Umbrella. Sus salas con portones de medio metro de ancho con triple cierre de seguridad que tardan medio minuto en abrirse haciendo todo tipo de clicliclic’s y claclaclac’s. Las mismas puertas que parecen no existir porque Claire y Chris no sólo las atraviesan sino que se cruzan toda la sala para aparecer…detrás de Wesker. Claro que sí, campeones.
Y toda esta trepidante aventura viene aderezada por la maravillosa tecnología 3D tan de moda últimamente. Si no haces una mierda en 3D, parece que no eres nadie en Hollywood. Y por eso alguien decidió que lo mejor sería meter un par de escenas de cristales rompiéndose y que salpiquen al espectador que posiblemente queden chulas cuando lo ves en el cine pero estando sentado en tu salón dejan de ser impactantes para ser una chapuza más.
Lo mejor de la película: los créditos. Pero ni eso puedes disfrutar porque te cuelan una escenita de “prepárate que la que siguiente sí que sí, verás como esa lo peta” en la que aparece una Jill Valentine bajo el control de Umbrella dirigiendo las tropas en un helicóptero.
¿No te habías ido, querida? ¿No apareciste en la anterior y ahora sales de la nada, siendo mala? Mira que la segunda película me gustó porque aún guardaba algo de similitud con los videojuegos y el personaje de Jill estaba muy bien logrado pero cómo no, lo tenían que joder.
Lo que nos lleva directamente al tráiler de la quinta entrega de esta saga mierdosa que se ha convertido Resident Evil, RE:Retribution. Sólo hay que ver el tráiler para imaginarse que va a ser si no igual que esta, peor.
Según se cuenta en los internetes el director se puso en contacto con “los fans” de la saga para coger opiniones e ideas. Y claro, como no bastaba con la panda de anormales que tienen por guionistas se ponen a escuchar a la panda de anormales que son los fans. Porque seguro que la idea de resucitar a Rain Ocampo ha sido de algún fan gilipollas. O la de meter a Ada Wong a estas alturas de la película.
Desde aquí y como toque final quiero mandar un mensaje a Paul W.S. Anderson, director y responsable de la saga:
Eres basura. Te mereces morir asfixiado con cada centímetro de película que has rodado, grandísimo hijo de puta. No sé cómo has engañado a Milla Jovovich para fecundarla y traer juntos a este mundo a un hijo. Mereces que cada uno de tus genes se pierdan en el olvido de la variabilidad genética y que, tras unos cuantos cienes de años, solo quede de ti sobre la faz de la tierra el recuerdo de ese subnormal profundo que destrozó la saga Resident Evil.
Atte: Euver